Reflexions

Toca auditoría

La semana próxima hará seis meses de todo esto. Toca auditoría, toca sentarme conmigo misma para poder valorar qué  se ha hecho y qué no se ha hecho dentro de lo que me había marcado como hoja de ruta. Y pienso que es el momento idóneo para realizar este análisis no sólo porque se cumple un semestre, sino porque soy consciente de que comienza el final de una primera etapa del proceso clínico, que se previene físicamente y cognitivamente dura. Los efectos acumulados de once sesiones de quimioterapia ya no pasan desapercibidos y me quedan cinco para terminar. En el espejo hay reflejado una mujer asimétrica, con un poquito menos de peso, con una peluca (yo la llamo mochila) que esconde un cráneo redondo y calvo y, finalmente, una mirada insomne y desorientada que busca recuperar la capacidad de concentración, y una poquito de memoria.

Y es, desde esta sensación de perder el control de todo, que me veo con la necesidad de coger papel y lápiz para revisar el camino emprendido y poder encarar mejor la siguiente fase. No se trataba de eso? De pulsar el modo pausa para mirar atrás, revisar y avanzar? Parece que lo estoy haciendo bastante bien.

Para poder adentrarme en esta tarea de una manera ordenada, intentaré hacerlo desde dos perspectivas: la auditoría del proceso clínico y la auditoría del proceso interno.

En el primer ámbito de actuación se está cumpliendo el tratamiento y el calendario previsto por el mismo: fase de diagnóstico, fase de intervenciones, fase de quimioterapia, control de los efectos y alguna prueba más… Hasta hoy.

En el proceso interno, o mejor dicho, el proyecto María en sí mismo, por lo que representa el ejercicio de mirar hacia adentro, la cosa ya no es tan sencilla. Efectivamente, no se puede medir de manera objetiva cual ha sido mi evolución en estos términos, ojalá se pudiera calcular lo que pienso y siento en peso!, Pero sí que soy capaz de desgranar por capítulos cual es la relación que tengo con mi entorno, con mi vida, si se compara con la María de antes del 23 de Octubre del 2017.

Empezando, pues, por el capitulo familiar, y partiendo de que soy una gran afortunada por tener unas hijas, madre, hermana, cuñado y ex marido de bandera, diría que estos meses me han mostrado cómo  pueden estar siempre atentos y conectados conmigo sin dejar de ser, sin embargo, respetuosos con mi intimidad y mi dolor. Hemos compartido conversaciones desde alma, nos hemos abrazado con la fuerza del amor. Familia y acompañantes: 10 puntos! Mis tesoros María, Marta, y Júlia: 11 puntos!. Ya hablaré de ellas en otro momento con toda la atención que se merecen estas personitas que han demostrado una madurez increíble para su edad.

Durante este semestre las amistades han tenido igualmente un papel vital en mí crecimiento como persona. El amor incondicional recibido me ha enseñado a dejarme querer y saber amar. Todavía hay mucho recorrido por hacer, pero de momento he sabido alejarme de las falsas amistades y dar lo mejor de lo que soy capaz a las amistades de raíz, aquellas que sufren cuando tú no estás bien y que ríen y lloran cuando tú també lo haces . Aquellas que conocen tu vulnerabilidad y que también te muestran la suya. Amigos y amigas: 10 puntos!

Hace unas semanas escuchando la entrevista de un Coach en un programa de Catalunya Radio, mencionaba que para salir de una crisis personal, sea por un duelo, un problema de trabajo o, en mi caso, una enfermedad, teníamos que trabajar las relaciones sociales, alimentarnos bien, hacer deporte, leer, escribir, descansar y pensar en todas las oportunidades que las situaciones de cambio nos permitía ver y de las que, seguramente, no hubiéramos podido disfrutar sino nos hubiéramos sentido vencidos por el miedo a la necesidad de supervivencia.

Si sigo y reviso la lista para ayudarme a terminar este examen, puedo decir con satisfacción que estoy empezando a comprender por qué estoy aquí y por qué tengo que vivir esta experiencia, sin que sea una huida hacia fuera, sino la toma de conciencia de una nueva realidad que no se aferra al pasado y que busca la manera de cerrar heridas para iniciar un cambio personal hacia la plenitud, hacia el auténtico yo.

Y ahora qué?

El proceso médico continúa seis meses más con el final de la quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia, el temido primer control y la reconstrucción.

En cuanto al camino, éste ha dejado de ser individual, no solo, es un tren que suma otros viajeros conectados a mi proceso pero también inmersos en el desarrollo de sobre los propios proyectos vitales. El tren prevé algunas paradas donde es probable que me tenga que despedir de alguien, desde el amor, para que el desgaste del acompañamiento no perjudique el desarrollo de los propios proyectos. Por el contrario también es posible que en alguna estación suban otras personas que buscan llegar al mismo destino. En cualquier caso habría que ir poco a poco, cerrando heridas, pasando duelos, tomando decisiones y provocando pequeños cambios hasta llegar al reconocimiento, el renacimiento y la autoestima, sin miedo, sin prisa y con mucha alegría y humor !. Este debería ser mi máximo objetivo.

 

salud,

 

M

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